
Que sí, que sí. Que es el Devil My Cry. Y que llevamos años esperando. Y que es de nueva generación. Y que mola que te cagas. Pero siempre estamos con la misma jarana: Que no se puede continuar. ¿Cuándo entenderá esta gente que yo no tengo una hora seguida para jugar? Soy una persona que tiene vida, trabajo, amigos, y de vez cuando, echo una partida. Un mete y saca rapido. 20 minutillos y a correr. Pero la militancia nunca me ha gustado. Y menos en los videojuegos. Así que, lo que podría ser un título esencial, se convierte en un via crucis de forzada duración por culpa de algún iluminado. Y es que en Devil My Cry -o mejor dicho, en los Devil My Cry, que ya van 4- no se puede continuar (excepto una vez o dos en toda la partida). Eso, unido a la metodología del juego, a base de pantalla-busca la pista-vuelte corriendo desde donde cristo perdió los clavos y mata al monstruaco, hace que el juego se vuelva un coñazo cuando te pasas tres o cuatro pantallas. LLevas 30 minustos jugando. Pegando brincos. Matando bichos. Y pillando gemas. Y llega el mostruaco final, siete veces más grande que tú y ale. A empezar de nuevo. Lo siento. Entiendo que al programador le haya costado mucho hacer el juego y quiera que le saque partido. Pero me tengo que poner a lo BRave Heart. Yo domino mi vida. Y no tú juajejijoju.. Es como esos juegos infumables en los que te tienes que comer una y otra vez todas las animaciones por el artículo 33. (o lo que es lo mismo, por una cuestión genital). Así que, una vez más, me he tirado un año esperando el Devil, para luejo jugar cuatro pantallas y dejarlo. Y es que no aprendo…
Septiembre 26, 2008 a las 5:08 pm
eres pendejo mas bien porque el que sabe sabé!